La jefa adjunta de la Organización Mundial de la Salud en Myanmar Elene Vuolo, alertó sobre el alto riesgo de brotes de cólera tras el terremoto de magnitud 7.7 ocurrido el 28 de marzo, debido al daño en el sistema de saneamiento y la falta de acceso a agua potable.
El aumento de las temperaturas en abril podría empeorar la escasez de agua. La OMS ya intervino durante un brote de cólera en octubre pasado y ahora enfrenta la magnitud del desastre, con más de 3,000 muertos y 9,000 personas sin hogar.
Aunque se han distribuido insumos, la ayuda es insuficiente para enfrentar la crisis. La OMS ha solicitado 8 millones de dólares para continuar con la asistencia.
-EFE-