Varias regiones de Rusia y territorios ucranianos bajo su control reportan desabasto de gasolina tras los recientes ataques de Ucrania contra refinerías rusas y el aumento de la demanda estacional.
Moscú prohibió a finales de julio la exportación de gasolina para contener la crisis, pero expertos advierten que la medida no es suficiente ante cuellos de botella logísticos, bajas reservas y reparaciones en refinerías.
En zonas como Primorie se registran largas filas para cargar combustible, mientras en Zaporiyia y Crimea, autoridades designadas por Rusia reconocieron que la escasez podría prolongarse al menos un mes más.
El problema, admiten, no se resolverá por completo mientras continúe el conflicto con Ucrania.
-EFE-