La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, enfrenta cuestionamientos tras revelarse que envió catálogos de obsequios a más de 300 legisladores de su partido, el Partido Liberal Democrático.
La mandataria explicó que los regalos, con valor aproximado de 190 dólares cada uno, fueron un gesto de agradecimiento por el éxito electoral y se pagaron con fondos partidistas, no con recursos públicos.
Sin embargo, críticos señalan que la práctica podría contravenir normas de financiamiento político que prohíben donaciones directas a candidatos.
El caso revive preocupaciones por escándalos previos de financiamiento que han afectado al partido gobernante en los últimos años.
-EFE-