En Colombia, crece la polémica por los llamados “hipopótamos de la cocaína”, descendientes de los animales que el narcotraficante Pablo Escobar llevó a su hacienda en los años 80.
De cuatro ejemplares iniciales, la población ya supera los 200 en la cuenca del río Magdalena, convirtiéndose en una especie invasora que afecta ecosistemas y comunidades locales.
Ante el problema, el gobierno autorizó la eutanasia de al menos 80 animales, una medida que ha generado rechazo de ambientalistas, quienes proponen alternativas como la esterilización o reubicación.
Expertos advierten que, sin control, la población podría superar los 500 ejemplares en 2030, intensificando el impacto ambiental y social en la región.
-AFP-