Ucrania denunció uno de los ataques más intensos de Rusia contra Kiev desde el inicio de la guerra, con el lanzamiento de casi 700 sistemas ofensivos, incluidos unos 600 drones y decenas de misiles, entre ellos el hipersónico Oréshnik. El bombardeo dejó al menos cuatro muertos y cerca de 100 heridos, además de severos daños en edificios residenciales, escuelas y espacios culturales, como el Museo de Chernóbil.
El presidente Volodímir Zelenski acusó a Vladimir Putin de atacar zonas civiles y pidió más apoyo militar y defensas aéreas a sus aliados.
Moscú aseguró que la ofensiva fue una represalia por presuntos ataques ucranianos en territorio controlado por Rusia. Líderes europeos condenaron la escalada y expresaron respaldo a Ucrania.
-EFE-